Nacionales | Por aciar_ruben@yahoo.com

Crisis en la Policía de Mendoza: ¿Silencio mortal frente al sufrimiento de los efectivos?

La Policía de Mendoza enfrenta una crisis alarmante tras recientes tragedias que reabren el debate sobre la salud mental en la fuerza. Con un efectivo muerto y otro grave, el silencio de las autoridades como telón de fondo. ¿Qué medidas se toman ante este drama humanitario?

  • 10/04/2026 • 07:22
La seguidilla de casos vuelve a encender las alarmas

Una crisis que se profundiza

La Policía de Mendoza atraviesa horas de extrema preocupación tras conocerse una nueva tragedia que golpea de lleno a la institución. El pasado sábado, un efectivo se quitó la vida en el sur provincial, mientras que otro uniformado permanece internado en grave estado, debatiéndose entre la vida y la muerte luego de haber intentado suicidarse. Ambos episodios generaron un fuerte impacto interno y reavivaron un debate que, lejos de cerrarse, parece agravarse con el paso del tiempo.

Denuncias desde adentro

Fuentes policiales en actividad describen un panorama crítico y sin respuestas. Según relataron, la situación dentro de la fuerza “sigue igual o peor”, en medio de un marcado silencio por parte de la conducción política y policial. Las críticas apuntan tanto a las autoridades ministeriales como a los mandos superiores, a quienes acusan de no tomar medidas frente a un problema que ya es evidente.

A esto se suma un dato que agrava el cuadro: el miedo interno. “Los policías no se animan a hablar ni a reclamar. No hay unión, y eso paraliza cualquier intento de cambio”, señalaron.

Salud mental: el eje del problema

Los hechos vuelven a poner en primer plano una problemática estructural: la salud mental del personal policial. Las condiciones de trabajo, la presión constante, la exposición al riesgo y la falta de contención institucional generan un escenario cada vez más delicado.

Cuando estos episodios comienzan a repetirse, la discusión deja de ser individual para convertirse en un problema institucional.

Propuestas que existen pero no se implementan

En este contexto, el concejal Francisco Cordón advirtió que existen herramientas concretas para abordar la problemática, pero que no se están aplicando. Entre ellas, mencionó programas integrales de salud mental, equipos especializados, seguimiento de casos y sistemas de apoyo entre pares.

Este último modelo, utilizado en distintos países, permite que policías —muchas veces retirados— brinden asistencia confidencial a otros efectivos, reduciendo el temor a pedir ayuda.

“El gran problema es el miedo. Muchos no buscan ayuda por temor a represalias o consecuencias laborales”, explicó.

El costo del silencio

Lo ocurrido en Mendoza se suma a situaciones similares en otras provincias, configurando un escenario que ya no puede ser considerado aislado. Las advertencias se repiten, las herramientas existen, pero las respuestas no llegan.

Mientras tanto, el malestar crece y la falta de abordaje real empieza a mostrar sus consecuencias más graves.

Porque cuando el sistema no contiene, el problema no desaparece. Se agrava.

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