INTERNACIONALES | Por aciar_ruben@yahoo.com

La política argentina bajo la sombra de Washington: ¿Gobernando para agradar a Trump?

La relación entre Argentina y Washington se vuelve cada vez más tensa: ¿puede el gobierno de Milei sobrevivir sin la aprobación de Donald Trump? En medio de crisis económica e incertidumbre social, los rumores de malestar y ajustes en el gabinete marcan el rumbo de un país en problemas.

  • 16/05/2026 • 11:41
Knok out Adornis

| La sombra de Washington sobre la política argentina

Hay momentos en la política donde los rumores pesan más que los discursos oficiales. Y cuando esos rumores llegan desde los pasillos del poder norteamericano, el ruido deja de ser un simple comentario de pasillo para transformarse en una señal de alarma política.

Las versiones que circulan alrededor de Manuel Adorni y el supuesto malestar de sectores vinculados a Donald Trump no hacen más que exponer una realidad incómoda: el gobierno de Javier Milei parece depender cada vez más de la validación internacional que de la tranquilidad interna de los argentinos.

Mientras la inflación continúa golpeando los bolsillos, mientras el ajuste económico profundiza la incertidumbre social y mientras la clase media se desmorona lentamente, en Casa Rosada parecen más preocupados por sostener la imagen presidencial ante Estados Unidos que por reconstruir la credibilidad dentro del propio país.

Las declaraciones atribuidas a Santiago Caputo revelan algo aún más delicado: la idea de que ciertos funcionarios se habrían convertido en un problema político para la estrategia electoral futura de Milei. En ese tablero, Adorni aparece señalado como una figura desgastada, envuelta en rumores, operaciones y cuestionamientos sobre su patrimonio.

Pero más allá de los nombres propios, el verdadero debate debería ser otro: ¿hasta qué punto la política argentina está condicionada por intereses externos? ¿Desde cuándo la estabilidad de un gobierno nacional depende de la aprobación de Washington?

La relación entre Milei y Donald Trump es evidente y forma parte de una construcción ideológica internacional. Sin embargo, gobernar la Argentina no puede transformarse en una competencia por agradar al Departamento de Estado ni en una carrera por demostrar obediencia geopolítica.

El problema no es solamente quién entra o quién sale del gabinete. El problema es que mientras se discuten internas, operaciones y alineamientos internacionales, la realidad cotidiana del ciudadano común sigue empeorando.

La política convertida en espectáculo mediático puede generar titulares. Pero difícilmente genere soluciones.

Firma:

Periodista Rubén Aciar