## El silencio del Ejecutivo y el espejo de la política capitalina **Por: Rodrigo Carpero** La reciente oficialización de la nómina de candidatos a "Vecinos Ilustres 2026" por parte de la Municipalidad de la Ciudad de San Juan ha dejado entrever mucho más que una simple lista de distinciones. El listado, que año a año busca consolidar los valores civiles, culturales y profesionales de la comunidad, funciona en esta oportunidad como un fiel reflejo de las dinámicas de poder internas del municipio y, fundamentalmente, de las llamativas ausencias políticas. A primera vista, las propuestas de los bloques que componen el Concejo Deliberante muestran un abanico previsible que va desde el merecido reconocimiento social e histórico hasta la alta política partidaria. Encontramos la lógica revalorización de la cultura y la educación local en las figuras de la profesora **María Beatriz Dorgan** (post mortem) y la artista **Antonieta Chiapini**, así como el rescate del acervo identitario comercial y musical con **José Botino** (Heladería Havanna) y **Ernesto Guardia** (Los Puneños). Sin embargo, el termómetro político sube de temperatura al observar las nominaciones de corte netamente técnico y partidario. La postulación del abogado **Leonardo Madcur** y, muy especialmente, la del exgobernador **José Luis Gioja** (impulsada por el bloque San Juan Vuelve), transforman una gala de honor civil en un escenario de posicionamiento ideológico dentro del principal distrito de la provincia. El recinto deliberativo no solo votará trayectorias, sino que medirá voluntades políticas en un año clave. ### La llamativa renuncia a la iniciativa > El dato más disruptivo del comunicado oficial no se encuentra en los nombres propios que integran la lista, sino en el espacio en blanco que queda al final del documento: **la Intendencia de Susana Laciar decidió no proponer a ningún Vecino Ilustre para esta gala.** Esta omisión por parte del Ejecutivo municipal no puede ser leída como un simple descuido administrativo. En la liturgia política, la facultad del intendente para nominar a un ciudadano ilustre es una herramienta de enorme peso simbólico; es la oportunidad del Ejecutivo de marcar una línea de pensamiento, de premiar un modelo de ciudadanía y de conectar directamente con el sentimiento popular sin la intermediación de los bloques legislativos. ¿Falta de nombres de consenso? ¿Una estrategia de neutralidad para evitar el desgaste en un Concejo visiblemente fragmentado? O bien, ¿una sutil forma de restarle centralidad a las propuestas de la oposición institucional? Cualquiera sea la respuesta, el vacío que deja la gestión de Laciar en esta Gala 2026 permite que la narrativa del reconocimiento quede enteramente en manos de los bloques parlamentarios. Mientras el Concejo Deliberante utiliza sus cartas para homenajear, tensionar y recordar, la Intendencia opta por el repliegue y el silencio. En política, como es bien sabido, los espacios vacíos siempre terminan siendo ocupados por otros.