Entre la fiesta y la realidad: cuando el espectáculo intenta tapar las necesidades Mientras miles de sanjuaninos disfrutaban de una jornada recreativa organizada en torno a la expectativa por un nuevo compromiso de la Selección Argentina, desde el discurso oficial se insistió en presentar el evento como una muestra de integración, identidad y construcción del "San Juan del futuro". Sin embargo, detrás de los escenarios, los sorteos y los espectáculos artísticos, surge una pregunta inevitable: ¿alcanza con organizar fiestas populares para responder a las verdaderas demandas de la sociedad? Nadie puede cuestionar el valor del encuentro familiar, de la cultura o del deporte como herramientas de integración social. Tampoco el esfuerzo de los artistas locales que aportaron su talento para brindar una tarde agradable a los asistentes. Pero convertir una actividad recreativa en una demostración de éxito político parece, cuanto menos, una exageración. La realidad cotidiana de muchos sanjuaninos sigue marcada por la incertidumbre económica, la pérdida del poder adquisitivo, la falta de oportunidades laborales y las dificultades que enfrentan numerosos sectores productivos. En ese contexto, resulta llamativo que desde algunos ámbitos gubernamentales se intente presentar una jornada festiva como una prueba irrefutable de progreso y desarrollo. El entusiasmo popular por la Selección Argentina es genuino y nace de la pasión de la gente, no de una política pública. Los vecinos concurren porque sienten el fútbol como parte de su identidad cultural, no necesariamente porque compartan el relato oficial que busca asociar cada evento masivo con una gestión exitosa. Las actividades culturales y deportivas son importantes y deben ser promovidas. Sin embargo, también es necesario evitar que se transformen en herramientas de propaganda destinadas a mostrar una realidad idealizada que muchas veces no coincide con la experiencia diaria de miles de ciudadanos. San Juan necesita espacios de encuentro, pero también necesita respuestas concretas a problemas estructurales. La verdadera construcción del futuro no se mide por la cantidad de asistentes a una fiesta popular, sino por la capacidad de generar empleo, mejorar la educación, fortalecer la salud pública y ofrecer perspectivas de crecimiento para las nuevas generaciones. La celebración puede durar una tarde. Los desafíos de la provincia, en cambio, permanecen todos los días. Rodrigo Carpero Periodista – Diario La Bisagra