Editorial | Por aciar_ruben@yahoo.com

El vacío del sillón: ¿Quién tiene el poder en la Capital sanjuanina?

La Municipalidad de San Juan vive una crisis de liderazgo alarmante: las autoridades se disputan el micrófono, y la falta de conducción clara afecta directamente a los vecinos. ¿Quién será el valiente que asuma el poder antes de que la inercia consuma todo?

  • 19/06/2026 • 13:30

# El vacío del sillón: ¿Quién conduce los hilos de la Capital sanjuanina?

**Por Rodrigo Carpero, para el diario *La Bisagra***

La política, por definición, aborrece el vacío. Sin embargo, caminar hoy por los pasillos de la Municipalidad de la Ciudad de San Juan es toparse con una incómoda e invisible paradoja: las puertas están abiertas, la maquinaria burocrática se mueve por inercia, pero la cabeza del barco parece no estar en el puente de mando. No es una metáfora sobre la ausencia física; es una realidad política que se palpa en el día a día. En San Juan, hoy por hoy, no se sabe quién manda.

Este fenómeno de la "acefalía funcional" ha dejado de ser un secreto a voces entre los corrillos políticos para mudarse directamente a la escena pública. El síntoma más evidente y vergonzoso de esta crisis de liderazgo se despliega, de manera casi grotesca, en los actos oficiales y en el protocolo.

Quienes asisten con frecuencia a las ceremonias institucionales describen un panorama de constante confusión. Cuerpos diplomáticos, autoridades provinciales y vecinos asisten a un espectáculo donde las jerarquías municipales se diluyen. ¿Quién habla en representación del municipio? ¿Quién ocupa el lugar de centralidad que le corresponde a la máxima autoridad? Las miradas se cruzan, los secretarios se disputan el micrófono sin orden aparente y el protocolo —esa coreografía que debería reflejar orden y estabilidad— se convierte en un cambalache de improvisaciones. Si el protocolo es el espejo del orden interno de un gobierno, el espejo de la Capital está roto.

> "Si el protocolo es el espejo del orden interno de un gobierno, el espejo de la Capital está roto."

Pero el problema no es exclusivo del Palacio Municipal. El virus de la desorientación cruzó la calle y se instaló con fuerza en el Concejo Deliberante. Lo que debería ser el corazón legislativo y de debate de la ciudad funciona hoy como un archipiélago de voluntades sueltas. Sin una conducción clara que ordene las prioridades ni un liderazgo que marque la línea de gestión, las sesiones se dilatan en debates estériles o, peor aún, en silencios cómplices. Los concejales legislan a ciegas, sin un norte Ejecutivo que demande o proponga.

La falta de una "cabeza" visible y con autoridad real no es un problema de formas o de egos; es un problema que afecta directamente al vecino. Cuando no hay un liderazgo claro, las decisiones urgentes se postergan, los secretarios de segunda línea se transforman en señores feudales de sus propias áreas y la gestión se atomiza.

La Ciudad de San Juan necesita respuestas urgentes en materia de infraestructura, comercio y servicios esenciales. Pero para dar respuestas, primero se necesita un conductor. Hoy, la intendencia capitalina es un cuerpo que se mueve, pero cuya cabeza sigue sin aparecer. Alguien tendrá que dar un paso al frente antes de que la inercia termine por devorarse lo que queda de gestión.