Día del Padre en Argentina: por qué se celebra el tercer domingo de junio Por Rubén Aciar – Diario La Bisagra Cada tercer domingo de junio, miles de familias argentinas se reúnen para celebrar el Día del Padre. Es una fecha marcada por los encuentros, los abrazos, los recuerdos y el reconocimiento a quienes ejercen uno de los roles más importantes dentro de la vida familiar. Sin embargo, pocos conocen el verdadero origen de esta celebración y las razones por las cuales se eligió este día para homenajear a los padres. La tradición de festejar el Día del Padre el tercer domingo de junio tiene sus raíces en los Estados Unidos. Fue impulsada a comienzos del siglo XX por Sonora Smart Dodd, una mujer que quiso rendir homenaje a su padre, un veterano de guerra que había criado solo a sus hijos tras la muerte de su esposa. Su iniciativa fue ganando adhesiones hasta convertirse en una celebración nacional, institucionalizada oficialmente en 1972 por el entonces presidente estadounidense Richard Nixon. Argentina adoptó esa fecha siguiendo una costumbre que se extendió por gran parte del continente americano. Desde entonces, el tercer domingo de junio quedó instalado en el calendario social y comercial del país como el momento destinado a reconocer el esfuerzo, el amor y el compromiso de los padres. Sin embargo, existe una particularidad histórica que muchos argentinos desconocen. Durante varios años se propuso que el Día del Padre se celebrara el 24 de agosto, fecha vinculada al nacimiento de Mercedes Tomasa de San Martín y Escalada, hija del General José de San Martín. La iniciativa buscaba destacar al Libertador no solo como héroe de la independencia sino también como ejemplo de padre comprometido con la educación y los valores familiares. A pesar de esa propuesta, la celebración del tercer domingo de junio terminó imponiéndose por razones culturales y comerciales, alineándose con la mayoría de los países de América. Con el paso del tiempo, la fecha se consolidó en la tradición popular y hoy forma parte de las costumbres más arraigadas de la sociedad argentina. Más allá de los regalos y las reuniones familiares, el Día del Padre representa una oportunidad para reflexionar sobre el valor de la paternidad, el acompañamiento cotidiano y la construcción de vínculos que trascienden generaciones. También es una jornada para recordar a quienes ya no están físicamente, pero permanecen presentes en la memoria y el corazón de sus hijos. En tiempos donde las familias adoptan formas diversas y los roles evolucionan constantemente, el Día del Padre continúa siendo una fecha de encuentro, afecto y reconocimiento. Un día para agradecer, recordar y celebrar el legado que cada padre deja en la historia personal de sus hijos.