Argentina ganó con autoridad ante Austria y Messi volvió a marcar la diferencia Por Rubén Aciar | Diario La Bisagra La Selección Argentina volvió a demostrar por qué es una de las grandes candidatas en este Mundial 2026. En un partido más complicado de lo que indica el resultado final, el conjunto dirigido por Lionel Scaloni derrotó 2 a 0 a Austria y dio un paso importante en su camino dentro de la competencia. El encuentro estuvo lejos de ser sencillo para la Albiceleste. Austria planteó un partido intenso, con presión en la mitad de la cancha y una defensa ordenada que durante varios pasajes logró incomodar a los campeones del mundo. Argentina tuvo la posesión de la pelota, pero le costó encontrar los espacios para generar situaciones claras de gol. Uno de los momentos más llamativos de la tarde llegó cuando Lionel Messi dispuso de una oportunidad inmejorable para abrir el marcador desde el punto penal. Sin embargo, el capitán argentino falló su ejecución, algo poco habitual en un jugador de su jerarquía. El arquero austríaco adivinó la intención y logró contener el remate, generando sorpresa en el estadio y entre los millones de espectadores que seguían el encuentro. Pero si algo ha caracterizado a Messi a lo largo de su carrera es su fortaleza mental. Lejos de quedar afectado por el error, el rosarino reaccionó de inmediato. En lugar de desaparecer del juego, tomó aún más protagonismo, pidió la pelota, ordenó los ataques argentinos y se convirtió en el principal conductor del equipo en los momentos de mayor tensión. Su recuperación futbolística fue inmediata. Con personalidad y liderazgo, comenzó a inclinar la cancha a favor de Argentina hasta convertirse en la figura determinante del partido. La apertura del marcador llegó luego de una jugada en la que volvió a ser protagonista, demostrando que los grandes jugadores no se definen por los errores que cometen, sino por la manera en que responden ante ellos. A partir de allí, Argentina encontró más tranquilidad para desarrollar su fútbol y controlar las acciones. El segundo gol terminó de sellar una victoria trabajada, construida con paciencia, inteligencia y jerarquía. Más allá del resultado, el equipo mostró carácter para superar un rival que exigió durante gran parte del encuentro. Emiliano Martínez respondió cuando fue necesario, la defensa mantuvo la solidez habitual y el mediocampo volvió a demostrar equilibrio para sostener el funcionamiento colectivo. Argentina no brilló durante los noventa minutos, pero supo sufrir, esperar su momento y golpear con contundencia. Esa capacidad para adaptarse a distintos escenarios es una de las fortalezas que ilusionan a millones de argentinos. La imagen que dejó Messi tras el penal fallado es quizás una de las más valiosas de la jornada. En tiempos donde el error suele amplificarse, el capitán argentino dio una lección de resiliencia deportiva: cayó por un instante, se levantó de inmediato y terminó guiando a su selección hacia una nueva victoria. Con este triunfo por 2 a 0 ante Austria, la Selección Argentina continúa firme en su objetivo mundialista. Y mientras el equipo sigue creciendo, Lionel Messi vuelve a confirmar que su grandeza no radica únicamente en sus goles, sino también en su capacidad para sobreponerse a la adversidad y liderar cuando más se lo necesita.