Kicillof cargó con dureza contra Milei y calificó de "demencial" su política internacional y de defensa Por Rubén Aciar El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, volvió a ubicarse en el centro de la escena política con un discurso de fuerte contenido crítico hacia el presidente Javier Milei. En una intervención pública, el mandatario bonaerense cuestionó la orientación internacional del Gobierno nacional y advirtió que las decisiones adoptadas en materia de defensa, tecnología y política exterior podrían tener consecuencias negativas para el futuro del país. Kicillof utilizó un calificativo que rápidamente generó repercusiones en el escenario político nacional. "Es demencial lo que está haciendo", afirmó al referirse a la estrategia impulsada por el Presidente, asegurando que la Argentina está tomando un rumbo que compromete su soberanía y limita su capacidad de desarrollo independiente. Europa como ejemplo Durante su exposición, Kicillof explicó que recientemente mantuvo conversaciones con empresarios europeos, quienes le describieron el proceso que atraviesan varios países del continente. Según relató, Europa incrementa sus inversiones en defensa y busca fortalecer su industria propia para reducir la dependencia tecnológica y militar de otras potencias. Para el gobernador, el camino elegido por los países europeos apunta a garantizar autonomía estratégica, impulsando el desarrollo de empresas nacionales, inteligencia artificial, innovación tecnológica y producción industrial vinculada a la defensa. Desde esa perspectiva, sostuvo que Argentina debería recorrer un sendero similar, fortaleciendo sus capacidades productivas y científicas en lugar de profundizar una dependencia del exterior. El recuerdo de Malvinas Uno de los momentos más significativos de su discurso fue cuando recordó la experiencia de la Guerra de Malvinas. Kicillof señaló que el país sufrió las limitaciones derivadas de utilizar equipamiento militar con tecnología extranjera, cuyos proveedores dejaron de brindar apoyo durante el conflicto. Ese episodio histórico fue utilizado como ejemplo para sostener que la soberanía tecnológica no constituye solamente un objetivo económico, sino también una cuestión estratégica vinculada con la defensa nacional. Críticas a la política exterior El gobernador fue aún más allá y cuestionó la forma en que Milei define la política internacional argentina. Según expresó, muchas de las decisiones presidenciales responderían más a convicciones personales que a una evaluación objetiva de los intereses nacionales. En ese contexto, deslizó que el Presidente mantiene una relación de fuerte afinidad ideológica y religiosa con Israel, aunque aclaró que toda política exterior debería estar guiada exclusivamente por las conveniencias de la República Argentina. "Hay que ver qué le conviene a la Argentina y no hacia dónde le gusta ir a rezar a un dirigente", expresó, dejando una de las frases más comentadas de la jornada. Un debate que vuelve al centro Las declaraciones de Kicillof reabren una discusión que atraviesa desde hace décadas a la política argentina: el equilibrio entre las alianzas internacionales, la soberanía económica, el desarrollo tecnológico y la independencia en materia de defensa. Mientras el Gobierno nacional sostiene una estrategia de fuerte alineamiento con Estados Unidos e Israel y promueve una apertura económica más amplia, sectores de la oposición consideran que ese rumbo puede debilitar la capacidad del país para definir políticas propias en áreas sensibles. Las palabras del gobernador seguramente alimentarán un debate que continuará creciendo en medio de un escenario político cada vez más polarizado, donde las diferencias sobre el modelo de país ya no se limitan únicamente a la economía, sino también al posicionamiento geopolítico, la defensa y la soberanía nacional.